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Dra. Paula Henderson
Doctora Familiar, UCLA Medical Center |
El asma es una enfermedad reactiva de las vías aéreas caracterizada por una reacción ocasionada por diversos estímulos como el ejercicio, un virus, el resfrío, el polvo, los ácaros, etc., la cual produce una reacción en el árbol bronquial haciendo que se vuelva estrecho y que el movimiento del aire sea difícil. Un ataque ocurre cuando un antígeno, o un estímulo, hace contacto con el árbol bronquial en los pulmones y causa una reacción aguda que se acompaña de la liberación de sustancias que ultimadamente cerrarán las vías aéreas e incrementarán las secreciones.
La causa de un ataque de asma es diferente para cada paciente, pero los desencadenantes más comunes son el ejercicio, los virus, el humo, el polvo, los ácaros, el polen, los animales de peluche, y las mascotas.
Uno puede reducir la posibilidad de un ataque tratando de minimizar cualquier desencadenante conocido. Por ejemplo, se recomienda retirar las alfombras, los animales de peluche, y cualquier otro artículo que pueda recolectar mucho polvo. También, los conductos aéreos de la calefacción y de los aires acondicionados deben mantenerse limpios. NO se debería fumar por ningún motivo, y se debería evitar cualquier causa de irritación, como perfumes, mascotas, etc.
Un proveedor debería estar a la búsqueda de señales de alarma de una ataque asmático. Las señales pueden incluir patrones respiratorios anormales los cuales muestran un esfuerzo incrementado como agrandamiento de las fosas nasales, uso de músculos accesorios, tos, e intolerancia al ejercicio. Además de entrenarse en la detección de síntomas que puedan indicar una exacerbación del asma, los proveedores deberían saber qué hacer en caso que suceda, como por ejemplo cómo usar los inhaladores.
Hay varios tipos de medicación. Para un ataque agudo, usamos medicación en inhaladores la cual abre las vías aéreas, como los Beta-2 bloqueadores (albuterol). Para la prevención, usamos medicamentos que evitan la liberación de sustancias inflamatorias que podrían causar el cierre de las vías aéreas, como esteroides por inhalación, cromolina, o inhibidores de leucotrienos.
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