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Patricia Lakatos, Ph.D.
Psicóloga |
Empezamos a formar una relación con nuestros bebés cuando están en el útero; formamos una relación con el bebé imaginado. Pero una vez que nacen, empezamos a formar una relación con el bebé real. ¿Cómo hacemos eso? Empezamos a conocer al bebé, a descubrir qué tipo de miradas, caricias, sonidos y movimientos le gustan. Descubrimos lo que lo calma y lo que lo altera, y respondemos de manera receptiva a las señales que nos da.
Estas señales pueden ser no verbales, como sus movimientos, expresiones faciales, el tono de su llanto, pero son maneras como el bebé se comunica con nosotros, y son la base para el lenguaje en un futuro.
Lo que sabemos hoy es que el desarrollo de los niños se forma en base a lo que traen en sus genes y a sus experiencias, incluyendo cómo se comportan los adultos con ellos. Lo que la investigación muestra es que la manera como nos relacionamos con nuestros niños determina la estructura de sus cerebros. Cuando hablamos con nuestros niños y pasamos tiempo con ellos, estamos ayudando a establecer los circuitos básicos en sus cerebros que serán responsables de su desarrollo social y emocional.
Los niños necesitan que reaccionemos con empatía. Esto significa que debemos reflexionar sobre sus experiencias internas, y no actuar sólo en base a lo que observamos. Debemos imaginar cuáles son sus intenciones, sus sentimientos y sus necesidades. Ellos necesitan que les hablemos de sus reacciones con calma y compasión. Necesitamos hablarles de esto inclusive cuando ellos no pueden hablar. Quizás no entiendan nuestras palabras, pero captarán nuestra compasión en nuestro tono de voz, y se sentirán consolados por nuestra empatía.
Responder a los niños no significa que les tenemos que dar lo que ellos quieren. Quiere decir que entendemos el punto de vista del niño, lo que quieren y cómo se sienten, y se los decimos para que ellos sientan que los comprendemos. Muchas veces los padres entienden lo que un niño está tratando de decir con su comportamiento, pero le responden diciéndole que no lo haga. El niño se siente entonces incomprendido y desconectado de sus padres, y esto aumenta aún más sus reacciones.
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Consuelo Ducoing
Proveedora por 14 años, madre de tres niños |
Un niño necesita confiar en la persona que lo cuida. Me aseguro de que esta necesidad básica esté cubierta desde cuando le cambio el pañal hasta cuando le doy de comer. Me aseguro de mantener y seguir su rutina diaria. Cuando le hago saber lo que viene después en el día, se siente mejor. Nos ayuda a hacer las transiciones diarias sin estrés. Este cuidado consistente le da suficiente seguridad para aventurarse a descubrir. Le da la comodidad para explorar.
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Bertha Cachu
Abuela de dos niños, proveedora por 17 años |
Creo que es importante comunicarse con los niños siempre. Dígales siempre lo que va a hacer, adónde los está llevando. Es beneficioso hablarles desde el principio, Incluso cuando el bebé sólo tiene 1 mes. El bebé tiene una sensación de seguridad cuando escucha la voz de su mamá y papá.
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