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Alma Smith
Terapeuta familiar |
Los padres necesitan entender que las necesidades de sueño de un bebé son diferentes a las de un adulto. Los niños pequeños no están desarrollados lo suficiente como para entender los patrones del sueño y las horas de ir a dormir. Los adultos deben ser pacientes y tolerantes en todo momento. Cuando los padres empiezan una rutina de sueño, tienen que ser consistentes con ella. Muchas veces el error están en los padres, porque ellos mismos no tienen una estructura para dormir o para comer. Para crear hábitos, tenemos que ser consistentes. Asegurémonos que el niño duerma sus horas.
Una rutina es la cosa más importante que los padres pueden darle a un niño para ayudarlo a quedarse dormido. Otras cosas son: un ambiente placentero, música tranquila, una luz cómoda para la noche, y una cama limpia libre de juguetes y almohadas con los artículos necesarios para dormir.
Un niño típicamente duerme toda la noche de corrido cuando llega a los 8 meses de edad si se le ha dado los hábitos necesarios. Además, dados los hábitos del niño y el ambiente que lo rodea, el niño puede dormir toda la noche o no.
Una de las cosas que veo es que cuando el ambiente que rodea al niño no conduce a buenos hábitos de sueño, el niño no desarrolla esos hábitos. También puede haber una razón física que explique por qué el niño no duerme apropiadamente. Quizás el niño sufra de apnea del sueño, pesadillas, ansiedad u otro problema fisiológico. Por eso recomiendo llevar al niño al pediatra si existe alguno de estos problemas.
También es importante alimentar al niño apropiadamente antes de la hora de dormir, especialmente cuando son bebés, para evitar que se despierten por hambre. No lo sobrealimente, porque la sobrealimentación puede evitar que se quede dormido. Evite darle jugos con azúcar, sodas, chocolate, etc. antes de ir a dormir. Estos son estimulantes y no le caerán bien al niño durante la noche. Al igual que con los adultos, los niños necesitan tener un día activo para tener una buena noche de sueño. Es bueno para ellos ir a dormir relajados, después de un buen día de actividades físicas..
El sueño tiene mucho que ver con el temperamento de cada niño. Por ejemplo, si usted tiene un niño muy activo, tendrá más dificultad en quedarse dormido. Tenemos que buscar entonces maneras de calmarlo. Averigüe si se sobre-estimulan si hay mucha gente alrededor suyo antes de la hora de dormir, o si ver a gente es algo que les gusta antes de ir a la cuna.
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Dinora Hernández
Abuela de tres niños |
Generalmente no tengo problemas para poner a mis dos nietos a dormir. Cuando tengo problemas, me gusta hacerlos sentirse cómodos y hago ciertas cosas para calmarlos. Me gusta masajearles la espalda, cantarles una canción, hablarles suavemente, escobillarles el pelo, e incluso darles un bocadillo. También preparo una mamadera para que puedan quedarse dormidos después de haberla tomado. Otra cosa que me gusta hacer es darles un baño antes de ir a la cama. Me aseguro de que se relajen en el agua y que jueguen y la pasen bien para que disfruten de su descanso.
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Susana De Tone
Proveedora por ocho años |
En nuestra guardería, no nos oponemos al uso de objetos de transición para que los niños se sientan cómodos y relajados. Sabemos que estos objetos de transición son de mucha ayuda para los niños. Así como lo indican sus nombres, cada niño es diferente y la manera como se adaptan a cada situación es diferente también. Con tiempo y paciencia, los niños se adaptarán a la siesta y la hora de dormir.
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