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Mauricio Cruz y Celis
Psicoterapeuta familiar |
Es muy natural que hermanos y hermanas peleen entre sí. No sólo en natural, sino necesario. Lo que sucede en la casa modela lo que sucede afuera en el mundo real. Es a través del conflicto que el niño aprende a interactuar con otros niños. Es más, deberíamos preocuparnos si no ocurren peleas. Cuando un niño no grita, salta, o tira cosas activamente, ese niño podría sentirse enfermo. Debemos conocer la diferencia entre un conflicto saludable y un deseo crónico de pelear, el cual podría nacer de una necesidad que tiene el niño.
Hay ciertas estrategias que los padres pueden usar para ayudar a sus niños a llevarse mejor entre sí:
Déle a cada niño un lugar especial en la familia
Cuánto más valorado se sienta el niño, mejor será su comportamiento, y mejor se llevará con sus otros hermanos. Es como en el trabajo, si tenemos un jefe que refuerza nuestro buen trabajo, tendemos a trabajar mejor. Los padres y los proveedores son las personas más importantes en las vidas de los niños, y ellos tienen que darse cuenta de lo importante y especial que son.
No obligue a los niños a jugar juntos
Forzar a los niños a jugar juntos después que han tenido una riña es muy mala idea. Los adultos deben analizar por qué ocurrió la pelea, y después deben ser justos en su juicio de la situación. Tenga en mente que los niños jugarán juntos, pero el proceso debe ser natural. Lo fundamental es que tenemos que ser buenos árbitros cuando ocurre una pelea.
Evite el favoritismo – deje que los niños solucionen sus diferencias
La atención personalizada es muy, muy importante, así que déle a cada niño su lugar especial. Pero si tiene una preferencia, NO la haga evidente ante los niños, o definitivamente habrá resentimientos. Los padres deben manejar el arte de proveer un cuidado balanceado para cada niño.
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Cristina Villota
Proveedora por siete años |
Intervengo cuando empiezan los empujones, los forcejeos y los llantos. Les ayudo a hablar sobre sus problemas y les sugiero opciones. Más importante aún, dejo que ellos los solucionen por sí solos. Nunca les doy órdenes o les obligo a reconciliarse sin discutir la causa de la riña. Yo no uso “time-outs” con mis niños. En cambio, tenemos algo que llamo “tiempo para pensar”, para que puedan relajarse y reflexionar. Respeto cómo se siente el niño y hablando encontramos una solución juntos.
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Enriqueta Reyes
Abuela de dos niños, cuida de sus nietos |
Trato de prevenir que se desarrolle la rivalidad entre hermanos asegurándome de pasar igual cantidad de tiempo haciendo lo que a cada uno le gusta. Siempre les pregunto a ambos qué quieren hacer ese día. Uno puede responder que quiere ir al parque y el otro que quiere salir a comer a la calle. Hago que se pongan de acuerdo para ir a un lugar y todos vamos juntos.
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