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Joshua Álvarez
Educador de primera infancia |
Es importante recordar que el juego, incluyendo el juego brusco, es como el trabajo del niño. Ellos juegan para aprender y entender el mundo que los rodea. El juego brusco puede ser una experiencia de aprendizaje muy positiva para ellos.
El juego brusco es el tipo de juego que involucra a dos o más niños en un juego arduamente físico que usualmente incluye correr, saltar, gritar e incluso forcejear– sin lastimarse.
Beneficios
El juego brusco desarrolla los músculos grandes en sus cuerpos y ayuda a que los niños se mantengan saludables y en forma. También les brinda la gran oportunidad de desarrollar las destrezas de auto-regulación, aprendiendo a conocer sus límites personales y cuánta fuerza deben usar para no hacerse daño, ni herir a los demás niños. Los niños también aprenden destrezas sociales, las cuales pueden utilizar para comunicarse con otros niños para el juego y la cooperación. El juego brusco también ayuda a los niños a desarrollar las destrezas emotivas.
Precauciones
Hable con los niños antes que ellos empiecen el juego brusco. Establezca reglas positivas sobre la manera como deberá jugarse el juego. Pídales que la ayuden a crear esas reglas. No establezca demasiadas reglas – manténgalas simples para no confundirlos. Unas cuantas reglas simples y claras serán suficientes. Involúcrese en los juegos, y modele la manera como los niños deberán jugar. Léales y cuénteles cuentos sobre el juego y el respeto. Cante canciones que refuercen esto. Motive a los niños a hablar sobre ejemplos de respeto cuando juegan. Finalmente, organice las sesiones de juego apropiadamente.
Indicadores de agresión
Hay señales de las cuales usted debe estar pendiente para evitar que el juego brusco se convierta en una pelea. Si usted está viendo a los niños jugar y nota que faltan sonrisas, o que están usando los puños en vez de las manos abiertas, estos son buenos indicadores de que los niños están peleando. Intervenga inmediatamente.
Sea una buena observadora y esté presente siempre. Hay un dicho que dice, “No todo lo que brilla es oro”. A veces pensamos que los niños están peleando, cuando en realidad sólo están jugando. Involúcrese siempre cuando los niños están jugando bruscamente. De esta manera, usted será capaz de comprender y entender los diferentes tipos de juego.
Tenga en mente que cuando los niños están jugando (inclusive si es brusco) ellos usualmente están sonriendo y riéndose, y cuando la sesión de juego termina, ellos continúan jugando de manera menos brusca. Si usted observa que después de una sesión de juego brusco los niños no juegan juntos bien, entonces la sesión no fue positiva. Intervenga y dirija las futuras sesiones de juego.
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Patty Ellis
Madre de mellizos de cuatro anos |
Yo me envuelvo con ellos, así los estoy atendiendo, y así ellos saben que es una cosa normal. Y no es una cosa que los voy a regañar y no tienen pendiente de que yo me vaya a enojar con ellos. Sí, yo normalmente juego con ellos bruscamente.
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Marianella Hickery
Proveedora por 20 años |
Yo establezco límites para el juego brusco – tener cuidado de no causar un accidente o de hacerse daño. Quiero asegurarme que no se hagan daño entre ellos o que dañen cosas alrededor. Si los adultos supervisan, entonces no hay problema. El juego brusco también puede ayudarles con su expresión emotiva en el futuro. Si el juego se les va de las manos, reenfoco a los niños para que regresen al juego en vez de convertirlo en una pelea.
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Bertha Cachu
Abuela de dos niños, proveedora por 17 años |
Creo que es importante que las niñas ejerciten su energía también. Los niños siempre están tratando de descubrir quiénes son y qué les gusta, y a mí me gusta dejar que mi nieta explore y exprese ese lado suyo a través del juego brusco, siempre y cuando sea de manera segura.
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