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Mayra Prado
Consejera familiar |
Los niños son competitivos por naturaleza hasta cierto punto. Desde una temprana edad ellos aprenden sobre la rivalidad entre hermanos, la cual es la forma más temprana de competencia. Otras formas de competencia se aprenden de los adultos en sus vidas.
La competencia por sí misma no es mala. El concepto básico se capta desde muy temprano a través de la rivalidad entre hermanos. Los niños pueden empezar con los deportes organizados a los 3 a 4 años.
Recuerde que la competencia saludable es buena para el aprendizaje. Los niños aprenden varias destrezas como la cooperación con otros, las reglas del juego, desarrollan destrezas para resolver problemas, y cómo fijarse metas.
Los niños menores de 4 años que pueden ser muy chicos para jugar juegos muy competitivos, pueden jugar juegos donde socializan con otros niños. Pueden jugar juegos como sillas musicales, pasarse la pelota o inclusive deportes organizados como el fútbol donde todos tienen la oportunidad de jugar.
Introducir juegos competitivos a los niños cuando ya están listos tiene muchas ventajas. Aprenden que en la vida hay competencia y están mejor equipados para manejar estas situaciones. También pueden fomentar la cooperación entre todos. La competencia saludable tiene muchas ventajas para el desarrollo de los niños.
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